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lunes, 22 de septiembre de 2014

Un proyecto europeo consigue crear robots voladores capaces de trabajar en zonas peligrosas o inaccesibles

El proyecto europeo ARCAS
(Aerial Robotics Cooperative Assembly System), en el que participa la
Universidad de Sevilla y la univesidad Politécnica de Cataluña con
fondos de la UE, ha diseñado una gama de robots voladores dotados de
brazos manipuladores con varias articulaciones capaces de colaborar para
agarrar, transportar y depositar piezas de manera segura y eficaz




Un
proyecto financiado por la UE y coordinado desde el Centro Avanzado de
Tecnologías Aeroespaciales de Sevilla, ha conseguido crear robots
voladores con brazos articulados que pueden realizar tareas de
inspección, montaje de estructuras o labores de mantenimiento en lugares
peligrosos o de difícil acceso.
Existen
muchas situaciones en las que resulta imposible, complicado o lento
para los humanos realizar diversas tareas. La inspección de zonas
contaminadas tras un accidente nuclear, la construcción de estructuras
como antenas en cimas de montañas o el mantenimiento de ciertas
infraestructuras energéticas son algunos ejemplos de situaciones en las
que puede ser útil disponer de robots voladores que permitan actuar a
distancia.
El proyecto europeo ARCAS
(Aerial Robotics Cooperative Assembly System) ha diseñado una gama de
robots voladores dotados de brazos manipuladores con varias
articulaciones capaces de colaborar para agarrar, transportar y
depositar piezas de manera segura y eficaz. La autonomía y las
capacidades de estos robots se están desarrollando con el objetivo de
que puedan construir o desmontar estructuras con muy diversos fines,
como misiones de rescate o labores de inspección y mantenimiento en los
sectores energético y espacial.
El proyecto, coordinado por el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales de Sevilla,
cuenta con ocho socios de cinco países europeos, tres de los cuales son
universidades o centros de investigación situados en España: el CATEC,
la Universidad de Sevilla y la Universitat Politècnica de Catalunya .
El
coordinador del proyecto y profesor de la Universidad de Sevilla,
Aníbal Otero, explica que el objetivo es que los robots «sean capaces de
volar en cualquier espacio en el que sea imposible o poco práctico que
trabajen robots terrestres o que vuele una aeronave pilotada». Para eso
se han desarrollado « helicópteros y sistemas multirrotor (con ocho
rotores) para controlar mejor el sobrevuelo, aumentar la carga útil y
portar brazos con mayor libertad».
Diez
miniprototipos de estos robots han sido probados en un banco de pruebas
interior instalado en el CATEC. Las pruebas en exteriores y a mayor
escala —empleando helicópteros adaptados y multirrotores más grandes
para agarrar barras y transportarlas a cierta distancia antes de
depositarlas de nuevo— se llevaron a cabo en las instalaciones del DLR, el Centro alemán de investigación aeroespacial, cercano a Múnich, y en la propia Universidad de Sevilla.
La
idea de emplear robots volantes no es nueva en absoluto. Ya existen
múltiples tipos de vehículos voladores no tripulados destinados a, entre
otras funciones, obtener fotografías y datos de sensores, pero ARCAS
realiza una labor pionera al dotar a estos robots con brazos con los que
pueden llevar a cabo tareas de manipulación complicadas de manera
autónoma. Se programan con información sobre su misión y mapas
tridimensionales para orientarlos, cuentan con sensores para adaptarse a
los fallos (como la caída de una pieza) o a cambios en las
circunstancias (como cambios meteorológicos) e incluso se les enseña a
aterrizar con seguridad en caso de emergencia o a volver a la base de
forma automática si pierden contacto con la misma.
«Los
robots funcionan muy bien», afirma el profesor Ollero. «Aún es
necesario mejorar su precisión y capacidad de repetición en distintas
condiciones, pero los resultados son muy alentadores. Hemos demostrado
capacidades de manipulación aérea con brazos dotados de seis y siete
articulaciones y funciones de percepción y planificación, un logro
completamente inédito». Ahora la intención es mejorar la solidez y la
capacidad de reacción de los robots haciendo que trabajen en conjuntos
mayores y aumentando la complejidad de las tareas que ejecutan.

Desde la inspección de tuberías a la basura espacial

ARCAS
está abriendo el camino para la aplicación de los robots voladores tan
pronto como lo permitan las leyes nacionales en materia de seguridad. En
un primer momento se destinarán a labores de inspección y mantenimiento
en oleoductos y gaseoductos y en redes de electricidad que abarcan
miles de kilómetros, por ejemplo. A medio plazo, el equipo confía en que
los robots puedan cooperar en la construcción rápida de estructuras
como estaciones de antenas en zonas remotas o plataformas entre
edificios, por ejemplo para rescatar a víctimas de incendios. A largo
plazo, después de 2020, podrán desmantelar satélites, reparar estaciones
espaciales e incluso eliminar basura espacial.

Dato
El proyecto ARCAS cuenta con ocho socios
de cinco países de la UE (España, Francia, Italia, Alemania y la
República Checa) y ha recibido financiación de la UE por valor de 6,15
millones de euros a través del Séptimo Programa Marco de la Comisión
Europea. Su trabajo se inició en 2011 y concluirá en noviembre de 2015.


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