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domingo, 2 de noviembre de 2014

Panteón británico en México

El príncipe Carlos de Gales y su esposa Camila, duquesa de Cornwall observan a bailarinas de danzas tradicionales, hoy domingo 2 de noviembre de 2014 en la ciudad de Pachuca del estado mexicano de Hidalgo durante su primer días de actividades en México. EFE

Una hora antes de conocer al Príncipe de Gales, la mexicana de origen británico Carmen Hernández experimentó síntomas de sordera, pero no se asustó porque entendió que la causa de su mal era un inusual exceso de felicidad. "Me duró 40 minutos y se me quitó cuando lo vi y comprobé su gran personalidad, explicó a Efe la cuidadora del panteón inglés de Real del Monte, la población del centro de México donde el heredero de la corona británica inició su viaje de cuatro días al país.
Hernández es quizás el personaje más folclórico del pueblo. Heredó el trabajo de veladora del cementerio al morir su padre, y desde entonces vive en comunión con los muertos, a los cuales les cuenta cosas y asegura recibir respuestas.
Se trata de una mujer de pequeña estatura que habla bajito y apenas sonríe, cuya misión en la vida parece ser extender la leyenda de su padre, "Chencho" Hernández, condecorado en el 2006 por la reina Isabel II, quien reconoció su servicio en favor del panteón.
Real del Monte fue el sitio elegido en 1824 por centenares de mineros británicos para establecerse mientras explotaban las minas de plata famosas en tiempos de la colonia y abandonadas durante la Guerra de Independencia de México.
Llegadas casi todas del condado de Cornwall, fijaron su residencia en el pueblo unas 500 familias, entre las cuales estuvieron los antepasados de "Chencho", cuya foto fue lo primero que encontró hoy Carlos al llegar al lugar y ver una ofrenda de día de muertos en honor al patriarca de la necrópolis, con plátanos, manzanas, tequila, dulces y cigarros de la marca 'Delicados'.
"Mi felicidad de hoy tuvo que ver con el hombre de mi vida, mi papá. Cuidó esto por 47 años y se murió sin conocer al príncipe. Era un hombre de carácter fuerte pero este domingo hubiera llorado de la emoción", aseguró Carmen.
La señora fue una de las pocas personas del pueblo que tuvo contacto con Carlos en su primer día en México y aunque pasó las horas previas al encuentro con síntomas de sordera, al ver al visitante lo escuchó bien, aunque no supo qué dijo.

"No sé inglés, pero me contaron que le gustó esto y lo demás me lo van a traducir más tarde"

El cementerio tiene 755 tumbas orientadas en dirección a Gran Bretaña, todas menos una, la 462, en la que, según la leyenda, yace el famoso payaso inglés Richard Bell, quien pidió darle la espalda a su país, aunque los investigadores afirman que en ella no descansa el humorista, sino un minero con el mismo nombre.
Como una diva de cuentos infantiles, Carmen reconoció haber quedado hechizada por el príncipe y en cuanto lo vio partir, abrió la página 32 del libro de visitas para ver su letra en un breve mensaje formado por la firma de la pareja y la fecha de hoy.
"Sé que mi padre estuvo, lo sentí", cuenta con la seguridad de quien conoce las claves para ir y venir del más allá. Luego habla de su capacidad de comunicarse con las almas de los muertos a las que, cuando se queda sola, les ordena tener buen comportamiento.
"He visto cuatro veces a una niña muerta de adolescente por catalepsia; es rubia, de piel blanca y me pide que la deje descansar. También se me han aparecido otros, pero no me sé sus nombres", revela Carmen, una mujer con la inocencia en estado puro.
Verdad o no, sus historias le dieron hoy un lado humano a la visita del Príncipe y la Duquesa, marcada por la sorpresa de los nativos que vivieron horas de emociones hasta de desengaño como le pasó a una niña de seis años llamada Sharoll, extrañada porque Carlos es muy diferente a los príncipes de sus cuentos.

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