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lunes, 22 de abril de 2013

Exhorto a que desalojen las instalaciones lde la UNAM de inmediato

Defenderé a la Universidad con Inteligencia y con Apego a la Legalidad: José Narro Robles

• Responsabilizo a los ocupantes de la Rectoría de la integridad de nuestros bienes, y los exhorto a que desalojen las instalaciones de inmediato, planteó
• Deberán responder de su conducta frente a nuestra comunidad, autoridades judiciales y, tristemente, también frente a la historia, añadió
• Además, el rector de la UNAM invitó a la comunidad universitaria a que se exprese sin violencia, con inteligencia, legalidad y movilización pacífica y prudente
• Por ello, lo digo con toda claridad y contundencia, no habrá impunidad y se actuará a fondo y con apego a la legislación, recalcó



 El rector José Narro Robles estableció que defenderá la Universidad con entereza y sin caer en provocaciones; en todo momento, actuaré por el bien de la UNAM y con pleno apego a los principios en los que creo con firmeza, dijo en respuesta a la toma violenta, el pasado viernes, de la Torre de Rectoría por un grupo de personas con el rostro cubierto.
        A los ocupantes, sostuvo, los responsabilizo de la integridad de nuestros bienes, de la información y los archivos resguardados en las oficinas y de la violencia que ellos propician. Deberán responder de su conducta frente a nuestra comunidad, autoridades judiciales y, tristemente, también frente a la historia, añadió.
        A quienes dirigieron y realizaron este vergonzoso incidente, advirtió, les digo con toda claridad que no se atrevan a saquear una vez más el patrimonio de la nación como lo hicieron el 6 de febrero pasado en las instalaciones de la Dirección General del CCH.
        Asimismo, exhorto a quienes, indebidamente, han tomado nuestras instalaciones a que las desalojen de inmediato, y a la comunidad universitaria a que se exprese sin violencia, con inteligencia, legalidad y movilización pacífica y prudente, enfatizó.
        A las organizaciones académicas, universitarias y profesionales les convoco a que expresen su opinión sobre este problema. De igual forma, a las estructuras de la sociedad a que se sumen solidariamente con la Universidad de México, con sus principios y tareas, indicó.
“Mi único compromiso ha sido
y seguirá con la Universidad,
 su integridad, su funcionamiento
pertinente y la superación
académica de nuestra casa”.
        
 A través de estos actos, subrayó, se interrumpe la normalidad en el trabajo de nuestra casa de estudios, se afectan algunas tareas fundamentales y, por supuesto, también se proyecta una imagen de la Universidad que para nada se corresponde con la realidad de nuestra institución.
        En múltiples ocasiones me he pronunciado en el sentido de que la impunidad y la falta de respeto a la legalidad forman parte del origen de múltiples problemas de nuestra sociedad. Por ello, lo digo con toda claridad y contundencia, no habrá impunidad y se actuará a fondo y con apego a la legislación, recalcó.
        También expuso su convencimiento de que el diálogo es la manera de atender las diferencias, pero éste debe ser real y sin violencia, planteado y articulado para entender y resolver, y de ninguna manera, para confundir y pretender derrotar.
        Soy un convencido de que los estudiantes no actúan en el anonimato, encubiertos y menos con el uso de la fuerza; pero, “frente a la sinrazón, la imposición y la violencia, las respuestas deben ser dadas a partir de la inteligencia, el apego a la legalidad y la prudencia”, dijo.
        Narro Robles recordó que el origen del problema no es otro que la violencia de algunos alumnos del Colegio de Ciencias y Humanidades que el primero de febrero y sin mediar ninguna razón justificada, agredieron a un grupo de trabajadores que resultaron lesionados y que presentaron la denuncia correspondiente; además de que la autoridad del plantel, el director, en apego a lo que la legislación le permite y le obliga, levantó las actas respectivas y expulsó provisionalmente a cinco estudiantes.
       
 Además, indicó que la toma de la Rectoría, con lujo de violencia, afecta el proceso de registro del pase reglamentado de alumnos regulares de la UNAM a la licenciatura, el registro de calificación de los estudiantes universitarios y el propio proceso del examen de admisión; así como el pago a proveedores y de las nóminas atrasadas a trabajadores y académicos de esta casa de estudios, el funcionamiento normal de las comisiones del Consejo Universitario y de diversos comités Académicos Administrativos fundamentales para la marcha de la institución.
        También, perturba la gestión y operación del presupuesto universitario, el manejo normal de distintos programas de becas y servicio social y la tramitación de los asuntos jurídicos y los recursos legales en los que la Universidad tiene interés jurídico, entre muchas otras actividades de la vida cotidiana.

       

Tengo la convicción de que la Universidad saldrá delante de este trance y que su comunidad sabrá estar a la altura del desafío que hoy enfrenta, concluyó.

 


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